jueves, 2 de agosto de 2018

El Centro


Ir al centro de Caracas es toda una aventura. Desde montarse en el Metro hasta bajarse en Capitolio o La Hoyada. Apenas le dices a algún conocido que vas a ese lugar que queda tan cerca y tan lejos (Win Wenders dixit) te miran como extrañados y te sueltan sin pensar y sin respirar una serie de consejos: nosaqueselcelularguardalacarteramoscapues. Luego que llegas, te das cuenta que en un poco de años algunas cosas no cambian. Desde el "se compra oro. Dólares. Euro (así, sin letra s)", hasta el "café,café". Todavía el centro guarda esa magia de hacerte recordar algún momento que pasaste allí o alguna compra de esas tipo diciembre cuando caminar entre la gente era una proeza.  Al final me monto nuevamente en el Metro -me reviso y estoy intacto- y pasa algo extraño: un señor me parece familiar. Descubro que es el mismo que cuando iba de ida casi se entra a golpes con otro por un codazo al entrar en Plaza Venezuela. Deja vu de ir al centro de Caracas.
 






No hay comentarios.:

Publicar un comentario