viernes, 10 de agosto de 2018

Los Pájaros


No se trata de la película de Alfred Hitchcock. Caracas es una ciudad de pájaros. No sé si esto sucede así en todas las otras capitales suramericanas. Tampoco me quita el sueño. Muchas veces no le prestamos atención a este hecho y lo pasamos de largo. Desde que tengo uso de razón, desde muy temprano, me levantan algunos pájaros que desde un poco antes de las 6 de la mañana inician su canto. Por otra parte, me quejaba silenciosamente que en los cielos de la capital venezolana solamente se veían zamuros. Todavía se ven estos zopilotes, pero ahora es mucho mayor la presencia de guacamayas y pericos, algo que sin duda ha ayudado mucho en esta caotizada ciudad. En estos días me paré a mirar algo que no es común toparse: un colibrí. Esta vez, la minúscula ave estaba agitando sus alas entre la cerca electrificada de una blanca casa. Al final voló en otra dirección, pero sin saber el peligro que estaba corriendo. Cosas de pájaros se podría decir.

jueves, 2 de agosto de 2018

El Centro


Ir al centro de Caracas es toda una aventura. Desde montarse en el Metro hasta bajarse en Capitolio o La Hoyada. Apenas le dices a algún conocido que vas a ese lugar que queda tan cerca y tan lejos (Win Wenders dixit) te miran como extrañados y te sueltan sin pensar y sin respirar una serie de consejos: nosaqueselcelularguardalacarteramoscapues. Luego que llegas, te das cuenta que en un poco de años algunas cosas no cambian. Desde el "se compra oro. Dólares. Euro (así, sin letra s)", hasta el "café,café". Todavía el centro guarda esa magia de hacerte recordar algún momento que pasaste allí o alguna compra de esas tipo diciembre cuando caminar entre la gente era una proeza.  Al final me monto nuevamente en el Metro -me reviso y estoy intacto- y pasa algo extraño: un señor me parece familiar. Descubro que es el mismo que cuando iba de ida casi se entra a golpes con otro por un codazo al entrar en Plaza Venezuela. Deja vu de ir al centro de Caracas.